En mis veinti me la pasaba ahorrando pero no sabía esto.
Ser adulta fue entender que si no lograba mis metas de ahorro era porque siempre surgían imprevistos. Y cada vez que pasaba algo, terminaba usando lo que había guardado.
Hoy enseño que antes de ahorrar para objetivos, primero hay que armar un fondo de emergencia. Recién cuando tenés ese respaldo, empezar a ahorrar se vuelve mucho más posible.
En este tutorial te muestro cómo armarlo paso a paso:
1️⃣ Definí un monto base
En este video explico el ideal: Cubrir seis meses de gastos fijos.
Sin embargo, también podés empezar con algo simple: 1 sueldo, o el equivalente a 1 mes de tus gastos fijos. No tiene que ser perfecto, tiene que ser posible.
Acá la explicación en video y más abajo consejos para que puedas hacerlo.
2️⃣ Separalo apenas cobrás
Como si fuera una factura más. Lo que no ves, no lo gastás.
3️⃣ Guardalo en un lugar accesible pero no tan tentador
La idea es que esté disponible si lo necesitás, pero no mezclado con tu cuenta del día a día.
4️⃣ Usalo solo para imprevistos reales
No promociones, no gustos, no “porque lo merezco”. Solo emergencias de verdad.
5️⃣ Cuando lo uses, tu nueva meta es reponerlo
Antes de volver a ahorrar para otra cosa.
Es un paso chiquito, pero cambia muchísimo tu paz mental.
Porque cuando aparece un imprevisto… no te desordena toda la vida.
Si no sabés por dónde empezar, puedo ayudarte a definirlo en mi mentoría Presupuesto con Propósito.
En este espacio trabajamos juntas en tres encuentros por videollamada para ordenar tus números, entender cuánto necesitás para vivir con tranquilidad y armar un presupuesto alineado a tus objetivos. También definimos tu fondo de emergencia, tus metas de ahorro y una estructura simple para que puedas sostenerlo en el tiempo sin sentirte limitada.
La idea no es solo que tengas un plan, sino que salgas con claridad y una forma realista de gestionar tu plata en el día a día.
